Tradicionalmente, el té verde en Corea se produce según el método "Ku-Jung-Ku-Po": "tostar nueve veces, frotar nueve veces" para extraer de las hojas tantos taninos como sea posible. El resultado se deja ver y saborear: pequeñas hojas enrolladas a mano que mantienen completamente el aroma de la planta del té. Certificado biológicamente.